Conservar el olivar, conservar la cultura andaluza…Tarea de productores y consumidores

Nuestro olivar andaluz está en crisis. Eso no hay quién lo dude. Está en crisis por las menores ayudas de la PAC, por el incremento en los costes de producción y por el aumento de competidores en otros países que tienen la suerte de tener clima mediterráneo.

Sin embargo, el olivar está en crisis especialmente debido a las prácticas insostenibles que se han estado llevando durante décadas de manera ininterrumpida. La falta de terrazas en olivares en pendiente, el laboreo a favor de la pendiente o la escasa presencia de cubierta vegetal están provocando que nuestros olivares se estén quedando sin suelo suficiente para garantizar una “buena” cosecha de forma permanente. Por estos motivos, cada vez son más frecuentes los años en los que se producen malas cosechas. La sobreexplotación del suelo y la erosión se convierten así en los dos factores amenazantes del futuro del olivar andaluz, especialmente en Andalucía Oriental.

SAM_1019Olivar erosion

(Fotografías de un olivar con cubierta vegetal, a la izquierda, y de un olivar sin cubierta, a la derecha. Fuente de la imagen derecha: http://www.andaluciaenruta.com)

El olivar es el agroecosistema más importante en Andalucía, tanto por su extensión (1,5 millones de hectáreas) como por su importancia sobre la economía de la Comunidad. Sin embargo, no hay que olvidar que el olivar no es solo una actividad económica, sino que como otros muchos cultivos (vid, cereal, arroz…) se trata de una forma de vida ligada a los habitantes de las zonas rurales. El olivar andaluz es, por tanto, una forma de vida…es cultura. La gastronomía, las fiestas, la literatura, las leyendas…en muchas ocasiones tienen lugar entre olivos, o en el caso de la gastronomía se utilizan el aceite y/o las aceitunas en los platos, en la bollería tradicional e incluso en los famosos remedios caseros que nuestros abuelos nos mostraron.

la-hacienda-y-centro-cultural-del-olivo-basilippo-sevilla_4345(Imagen de una recreación de una almazara tradicional. Fuente: http://www.nuestroaceitedeoliva.com)

Por desgracia, en las ciudades la vida urbana está desconectada de cualquier influencia rural, manteniéndose una burbuja que la aísla de su entorno, pero que se alimenta de los productos que se producen en el campo. Es por ello por lo que en las ciudades en muchas ocasiones no tenemos constancia de lo que está ocurriendo en el mundo rural y de lo importante que es conservar los cultivos que allí se producen. Por eso, todos, tanto habitantes de las ciudades como de las zonas rurales debemos luchar conjuntamente, unos para aplicar manejos agrícolas sostenibles que hagan del olivar un sistema agrícola más sostenible, y los consumidores para ser ciudadanos que ejerzan un consumo responsable adquiriendo solo aquellos productos que provengan de cultivos que hayan aplicado estos manejos sostenibles. Solo de esta  manera, colaborando conjuntamente productores y consumidores conseguiremos mantener el olivar y evitar perder así una parte importantísima de nuestra cultura, de nuestra forma de ver la vida y de vivirla.

Autor:

José Luis Vicente Vicente

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